“El gran reto de la Ginecología en este país es la formación de los profesionales alejados del ámbito hospitalario”
La SEGO fue fundada en Madrid el 14 de Junio de 1874 con objeto de" estudiar a la mujer en los diferentes estados de su organismo". En 1987, con ocasión del XXIII Congreso Español celebrado en Oviedo, cambió la anterior denominación de Asociación de Ginecólogos Españoles (AGE) por el actual de Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). Actualmente cuenta con 8969 socios.
¿Cuáles son los grandes retos de la Ginecología y la Obstetricia en España? Por encima de todo la formación de los ginecólogos.
En España hay magníficos profesionales, algo que se puede comprobar en las buenas tasas de mortalidad perinatal que tiene nuestro país, sin embargo, hay que fomentar la formación, sobre todo fuera del ámbito hospitalario. Hay que pensar en aquellos profesionales que no tienen fácil acceso a la asistencia a congresos, los que están en hospitales pequeños o en áreas dispersas con dificultad para compartir y transmitir la información. Para facilitar esta tarea, la SEGO está desarrollando plataformas de formación online accesibles desde cualquier punto de la geografía española. Sin duda, mejorar la formación de los profesionales redundará en una mejor calidad de la asistencia a las mujeres españolas.
¿Queda mucho por hacer en la prevención de las infecciones de transmisión sexual en nuestro país?
Aunque históricamente la prevención ha sido parte de la actividad del ginecólogo, todavía hay trabajo por realizar -no solo en las ITS-. Este tipo de enfermedades tienen importancia sobre todo por sus consecuencias. Un ejemplo claro es el cáncer de cuello de útero, relacionado directamente con la infección por el virus del papiloma humano. Una adecuada estrategia de prevención se traduce en una reducción de la incidencia de este tipo de cáncer. Pero el problema es que las técnicas diagnósticas como la citología vaginal no llegan a toda la población. Hay mujeres que raramente acuden al ginecólogo y en ellas, es obvio que la prevención no funciona, ya que al menos de momento no existen campañas poblacionales de prevención. Por el contrario, un buen ejemplo de prevención es el del caso del cáncer de mama, ya que las comunidades autónomas establecen unas pautas de cribado poblacional que resultan muy efectivas. En lo que se refiere a la prevención del cáncer de cuello uterino, la SEGO establece los protocolos de cribado y anima a autoridades sanitarias a impulsar la información y las medidas para que las mujeres accedan a estas medidas preventivas
¿Y en cuanto a los embarazos no deseados?
Una de las secciones de la SEGO se ocupa específicamente de la anticoncepción (cuya presidenta es la ginecóloga colegiada en Guadalajara, Esther de la Viuda). Se encargan de dar conocer todas las posibilidades anticonceptivas que tiene una mujer para que no se llegue a la situación de un embarazo no deseado, lo cual no deja de ser el fracaso de la prevención. Y volvemos a lo de siempre: lo importante es la formación de los profesionales y de las mujeres.
¿Cuál es la opinión de la SEGO respecto a la Ley del Aborto?
Hay una ley vigente, y por tanto no hay nada que opinar. Una de las acciones desarrolladas por la SEGO es el peritaje y la realización de informes deontológicos en el caso de que sean solicitados.
¿Cuál es su reto personal en la secretaría de la SEGO?
En primer lugar, he de manifestar mi orgullo por formar parte de la Junta Directiva que representa a mis compañeros ginecólogos del país. Mi reto personal es el área de la formación. A lo largo de mi carrera personal siempre ha prevalecido esa vocación docente, bien desde el área de la formación universitaria y de postgrado. La colaboración y organización en cursos de formación y congresos viene de lejos. La última actividad que hemos coordinado con Atención Primaria han sido “Los Jueves Ginecológicos”, de la que esperamos realizar una segunda edición.









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